
El proyecto RESPIRA SMART, liderado por el Dr. Boris Rebolledo Gajardo, busca integrar datos de distintas fuentes para facilitar su comprensión y utilización en ámbitos como la educación ambiental, la salud y la gestión territorial. La iniciativa contempla una primera etapa de ocho meses, con validaciones piloto en instituciones de la Región de Ñuble.
El Dr. Boris Rebolledo Gajardo, académico del Departamento de Ciencias Básicas de la Universidad del Bío-Bío y de la carrera de Ingeniería en Recursos Naturales, además de académico colaborador del Doctorado en Ciencias con mención en Recursos Naturales Renovables, lidera el proyecto RESPIRA SMART: Plataforma Inteligente de Interpretación Ambiental para Comunidades y Territorios Saludables, iniciativa que busca transformar información ambiental proveniente de distintas fuentes en conocimiento comprensible y útil para las comunidades.
La propuesta aborda una dificultad que va más allá de la disponibilidad de datos: cómo interpretarlos y utilizarlos para comprender el entorno y tomar decisiones. En Chillán, por ejemplo, existen estaciones oficiales de monitoreo de calidad del aire, pero las condiciones ambientales pueden variar entre sectores de la ciudad. En este escenario, los sensores de bajo costo pueden aportar información sobre tendencias locales y complementar los registros oficiales, sin reemplazarlos.
“Entonces, el problema que queremos abordar no es solamente la falta de información, sino cómo logramos que esa información sea más cercana, comprensible y útil para las personas”, explica el académico.
Una herramienta construida junto a sus usuarios
RESPIRA SMART propone desarrollar una plataforma que integre e interprete información procedente de sensores ambientales, estaciones oficiales de monitoreo, fuentes meteorológicas y otros datos territoriales. Su propósito no es sumar otro sistema de visualización de cifras y gráficos, sino facilitar que distintos usuarios puedan comprender la información y utilizarla de acuerdo con sus necesidades.
Para ello, el proyecto considera un proceso de trabajo conjunto con sus futuros usuarios, entre ellos comunidades educativas, equipos de salud y actores vinculados a la gestión municipal. Esta colaboración permitirá identificar qué información resulta más relevante en cada contexto y evaluar la utilidad de la herramienta durante su desarrollo.
“No queremos desarrollar primero una herramienta y después buscar quién la utilice; queremos construirla junto con sus futuros usuarios”, señala Rebolledo.

Aplicaciones en educación, salud y gestión territorial
Entre las aplicaciones proyectadas se encuentra el uso de información local sobre calidad del aire en establecimientos educacionales, como una oportunidad para fortalecer la educación ambiental y acercar estos contenidos a la experiencia cotidiana de las comunidades escolares.
En el ámbito de la salud, el equipo explorará la posibilidad de comparar temporalmente información ambiental con datos agregados de consultas por enfermedades respiratorias. Este análisis permitiría estudiar posibles patrones, sin atribuir relaciones de causa y efecto que deban ser demostradas mediante investigaciones específicas.
Asimismo, la información territorial podría contribuir a que los municipios comprendan mejor las diferencias ambientales entre sectores y dispongan de nuevos antecedentes para orientar sus decisiones. Estas posibilidades serán evaluadas durante la etapa piloto, considerando la pertinencia y utilidad de los resultados para las instituciones participantes.
Colaboración interdisciplinaria y proyección tecnológica
El proyecto contempla ocho meses de trabajo para desarrollar una primera versión de la plataforma y avanzar en su validación tecnológica. El equipo está liderado por el Dr. Boris Rebolledo Gajardo e integrado por la Dra. Patricia Jana Pinnighoff, el Dr. Juan Manuel Munizaga y la Dra. María Alejandra Lavanderos, del Departamento de Ciencias Básicas; la Dra. Carmen Luz Muñoz Mendoza, del Departamento de Enfermería; y el Dr. Luis Gajardo Díaz, del Departamento de Ciencias de la Computación y Tecnologías de la Información de la Universidad del Bío-Bío, además de considerar la colaboración de especialistas de la Universidad de Zaragoza y del Ministerio del Medio Ambiente.
La iniciativa representa una oportunidad para desarrollar una solución tecnológica desde la Universidad del Bío-Bío, conectando capacidades de investigación con necesidades concretas del territorio.
“Es una oportunidad de desarrollar tecnología desde la Universidad del Bío-Bío para abordar un problema que conocemos bien y que afecta directamente a nuestra región”, destaca el investigador.
Tras esta primera etapa, el equipo espera proyectar el desarrollo mediante nuevas fuentes de financiamiento que permitan ampliar sus capacidades y evaluar su implementación en otras comunidades.
“En definitiva, no queremos generar más datos por el solo hecho de tenerlos. Queremos que la información ambiental ayude a comprender mejor nuestro entorno, aprender de él y tomar mejores decisiones”, concluye Rebolledo.
